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"Siete casas vacías", Samanta Schweblin

Si vas leyendo en el colectivo y, cuando levantás la cabeza, te das cuenta de que te pasaste de parada y, a pesar del frío, no te importa, es clara señal de que ese libro vale la pena.

Eso me pasó con “Siete casas vacías”, donde @samschweblin propone distintos relatos que nos perturban e inquietan, nos alteran al punto de querer entrometernos en la historia, interceder ante los errores (u horrores) que comenten sus protagonistas.

Los cuentos bien podrían calificarse como de terror, aunque los miedos a los que nos enfrentan no son monstruos espantosos, si no que implican temores cotidianos tanto personales como ajenos.

Uno de los mayores terrores lo provocan las narraciones cuyos protagonistas lenta y desesperadamente sufren pequeños olvidos hasta perderse y no reconocer su cuerpo, su casa o su propia respiración: “Había un cartel pegado en la heladera: una hoja de cuaderno que decía «Me llamo Lola, esta es mi casa». Era su letra. Escuchó un ruido áspero y fantasmal, temblando en su cuerpo, y reconoció que era su propia respiración […] Sobre las canillas un cartel decía «Girar a la derecha para abrir, girar a la izquierda para cerrar», a un lado otro cartel decía «izquierda», y en la otra punta otro cartel decía «derecha».

A todos los personajes de estos cuentos los atraviesan situaciones diarias, pero nunca se comportan de la manera esperada. La prosa ágil y vertiginosa nos provoca aun más ansiedad por leerlos de una sola vez.

Edición: Páginas de Espuma

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If you’re reading on a bus and you lift your head only to notice you have missed your stop and, in spite of the cold, you don’t mind about it, it clearly means that book is worth it.

That’s what happened to me when reading “Seven empty houses”, where Samanta Schweblin produces stories that disturb and unsettle us so much that we want to get inside the story and act before the errors (or horrors) committed by its characters.

These could be considered horror tales, but they're not about fear of monsters. Schweblin tells the horrifying situation in which people begin to forget small details until they are completely lost and do not even recognize their bodies, their homes or their breathing:

"There was a sign on the fridge: a piece of paper said «My name is Lola, this is my house». It was her handwriting. She heard a rough and ghostly sound shaking her body, and she realized it was her own breathing […] Over the tap there was a sign: «Turn right to open, turn left to close», and next to it another paper said «left» and on the other end there was a paper that said «right»."

The characters of these stories go through daily situations, but they never behave as expected. The rapid and breathtaking prose causes anxiety and make us want to read them all at once.

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