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Editorial Conejos

Actualizado: 15 de may de 2019

Como parte de este proyecto de reseñas bilingües, comenzamos a interesarnos cada vez más por conocer el proceso que atraviesan las editoriales independientes para seleccionar su catálogo, crear una imagen, crecer en el mercado y traducir su contenido. Paula Brecciaroli*, editora de Conejos, tuvo la gentileza de darnos esta entrevista en el marco de la Feria del Libro de Buenos Aires.


¿Cómo surgió la idea de empezar Conejos?

Fue una idea casi involuntaria. Estábamos en un taller con Ariel Bermani y hablábamos acerca de la dificultad que había para los escritores nuevos para empezar a publicar. En ese momento, hace 8 años, recién empezaban a salir editoriales independientes, entonces era muy difícil encontrar espacios de publicación. Empezamos medio jugando a decir “estaría buenísimo tener una editorial. Bueno, ¿por qué no lo hacemos?” Éramos Ariel Bermani, Facundo Soto, Bruno Szister y yo, y un diseñador amigo mío, Pablo Rivas, y empezamos la primera tirada, que fue de libros de cada uno de nosotros. A partir de ahí, empezamos a sacar libros de autores que publicaran su primer título.


Ustedes definen a la literatura que les interesa como “algo que roe lo que está momificado”. ¿A qué se refieren?

Lo que nosotros buscamos son autores que sean nuevos o tengan un espíritu de lo contemporáneo, que sean textos ágiles, conmovedores, que lo puedas leer y te sorprendas con una historia. Sí somos muy exigentes con la calidad de la escritura y después en la etapa de edición trabajamos mucho tiempo. La temática no tiene que ser contemporánea, pero que sea un estilo no tan tradicional.


¿Los editores de Conejos qué formación tienen?

El único que tiene formación literaria es Ariel Bermani, después nosotros somos psicólogos. Muchas veces estamos guiados por nuestras lecturas, nuestro gusto, por el ejercicio de hacer talleres, leer mucho y escribir. Somos editores por amor al oficio, pero trabajamos mucho en descubrir las falencias que pueda tener una historia, la congruencia, la tensión.


¿Cómo es una prosa fresca, ágil, liviana?

Cuando la lectura tiene mucho ritmo. Es difícil definirlo con términos formales, pero a veces las descripciones son muy barrocas, muy recargadas. Nuestros libros tal vez tienen escenas cotidianas, pero hay acción en la escritura. Todo está más sostenido de las acciones que de las descripciones. Te tenés que poder enganchar rápido. En nuestros libros, no tardás en meterte en la historia.


Es cierto que el comienzo de todos sus libros dan ganas de seguir leyéndolos.

Para nosotros el principio de cualquier libro tiene que ser casi lo mejor del libro. Las primeras dos oraciones tienen que atrapar al lector inmediatamente. Si te atrapa, vas a saber qué pasa y vas a leerlo entero. En “La entrada al paraíso”, el primer párrafo cuenta el final de la historia y trata sobre una pareja a la que le desaparece el hijo. Es muy arriesgado contar el final de eso al principio. Nuestro libros buscan mucho eso.


Ustedes armaron un evento, “El oficio de escribir”. ¿En qué los benefició como editorial?

Nos encantaba armarlo porque convocábamos a escritores más reconocidos a hablar sobre su oficio de escritura. Por ejemplo, convocamos a Gabriela Cabezón Cámara, Cucurto, Hebe Uhart, Enrique Medina y un montón de escritores más para que nos contaran cómo era su trabajo de escritura. Para nosotros, como escritores, fue fascinante tener la posibilidad de escuchar a cada uno cómo escribía, que es muy particular, cada uno con su forma. Nos encantaba invitarlos y también nos daba la posibilidad de darle visibilidad a nuestra editorial. Cada escritor ejerce un oficio, no es un hobby ni un trabajo, es un artesano, y queremos saber cómo trabajan los escritores que nos gustan. Es enriquecedor saber cómo van pensando un personaje.

Conejos forma parte de La Coop, que es un cooperativa de editoriales independientes. Estamos todo el tiempo hablando. Juntarte con otro que hace lo mismo a hablar sobre tu tarea te enriquece. Te hacés preguntas sobre tu oficio. Un escritor escribe de tal forma, yo escribo de otra, capaz puedo probar qué me pasa a mí si pruebo la forma del otro.


Tratando de encontrar tu forma en esas preguntas, lo que te calce a vos.

Sí, tu forma como editor, tu catálogo como editorial. Vas creciendo junto con otros. La escritura es muy solitaria, pero cuando te juntás con otros y hablás, se empiezan a multiplicar cosas que son maravillosas. Entonces para mí, la escritura hace mucho que dejó de ser un ejercicio solitario. Hablar con los lectores, con la gente a la que le interesan los libros, escuchar, pensar juntos. Esto lo digo a todas las editoriales que nacimos más o menos en el mismo momento… Las editoriales anteriores competían entre sí y nosotros tuvimos que compartir para ganar un lugar. Crecimos juntos un montón. Vamos juntos ganando el espacio que queremos tener. La Feria de Editores Independientes es un expresión de esto. Hay mucha solidaridad, nos gusta que a todos nos vaya bien.


¿Cómo es el lector de Conejos?

Creo que la gente se va encontrando con el catálogo. Al principio, nosotros íbamos a las ferias, a las librerías, hicimos un trabajo muy personalizado. Nos encanta contar nosotros mismos los libros, entonces con los lectores comienza a haber cierta empatía, recomendación interna… Hay un gran público de las independientes también. Eso se ve mucho en la FED, es una feria que estalla, se hace cola para entrar. Este año se hace en el Konex. Así como crecieron las editoriales, también creció el público que se anima a independientes, porque ahora son editoriales de mucha calidad, con muchos textos buenos, con muchas ediciones cuidadas, no es algo improvisado, nos profesionalizamos en todos los aspectos de la producción del libro.



¿Hay un denominador común entre los escritores independientes? ¿Hay algo que los pueda homogeneizar en cuanto al uso del lenguaje?

No, te diría que no en principio porque hay algunos que escriben súper clásico…


¿Los escritores emergentes todavía tienen un estilo clásico?

Sí, nosotros tenemos un escritor muy joven que escribe unos cuentos clásicos impecables y después tenemos a otros autores que rompen con el lenguaje. Se nota muchísimo la diferencia en la poesía. En las editoriales de poesía, encontrás algunos barrocos, clásicos y otros que son totalmente de ruptura. Hay lugar para todos porque hay muchas editoriales con muchos catálogos. Se multiplicaron los espacios posibles para los escritores.


El otro día comentaste que tenían mucha oferta de autores. ¿Cómo llegan a ustedes?

La gente nos escribe por email, nos ofrecen su libro. Hace algunos años, con Paisanita Editora, organizamos el Concurso Bernardo Kordon. Entonces sabemos que en tal fecha recibimos 400 libros. Pero por día, el resto del año, llegan uno o dos. Todo esto teniendo en cuenta que no ganamos plata por la publicación. La editorial vive de los libros que vende. Entonces me da pena tener 500 libros, porque sé que solo puedo publicar 2. Este año para la Feria sacamos 4 y fue un gran esfuerzo, pero amamos lo que hacemos.


¿Y qué tirada tienen más o menos?

Nosotros no imprimimos menos de 300 ejemplares. Nos funciona hacer 300 y después reimprimir, de todos reimprimimos un montón de veces.


Entonces ustedes tienen cada uno un trabajo del que vive. ¿Cómo hacen entonces para distribuirse todas las tareas que implica la publicación de un libro?

Es medio mágico. La verdad no sé cómo hacemos. Le escribo al imprentero, cuando está la prueba de imprenta voy a las 8 de la noche, a las 10 de la noche voy a buscar las cajas, las subo a un taxi, las llevo al depósito… Es todo after office, digamos.


Ustedes tienen una imagen muy personal que mantienen en todos los libros. ¿Cómo eligen a los ilustradores de sus libros?

El diseñador que está desde el principio en la editorial hizo un trabajo de investigación para definir la línea que iba a tener la editorial. Él decidió que, como éramos una editorial nueva, era muy necesario que nuestras tapas fueran identificables y bien visibles. No nos queríamos arriesgar a que las tapas fueran cambiando para poder armar esta idea de catálogo. Y los ilustradores son todos contemporáneos, nuevos, bastantes conocidos en el mundo de la ilustración, como Pedro Mancini, Delius, Fernando Calvi, Pablo Vigo, pero es una selección que hace nuestro diseñador.


Por ahora no tiene traducidos autores extranjeros. ¿Planean hacerlo?

No sé. Es una apuesta económica diferente, tenés que considerar al traductor y que poner a la venta un libro que está en otro idioma, de otro país, de un autor desconocido implica un trabajo de prensa mucho más grande. No quita que lo hagamos si nos cruzamos con un libro que nos gusta mucho. Por ejemplo, “Conversaciones con Mario Levrero” es un libro que cuando lo vi en Uruguay me enloquecí y cada que viajaba allá traía 5, 10 para regalarles a mis amigos. Cuando hicimos la editorial dijimos “este libro tiene que estar en Argentina” y lo sacamos. Puede ser que nos crucemos con un libro que nos parta la cabeza en otro idioma, lo queramos tener y lo traducimos.


¿Y planean traducir a sus autores para afuera?

Nos encantaría. Hemos tenido reuniones con agentes de afuera y, si surgiera la oportunidad, nos encantaría que nuestros autores sigan creciendo, a algunos les está yendo muy bien y tienen posibilidades en editoriales más grandes. Para nosotros es una alegría saber eso, que estuvieron e hicieron sus primeros pasos en nuestro catálogo, y ahora crecen a editoriales multinacionales.


Ya hablamos un poco sobre La Coop, ¿pero cuál es el beneficio de formar parte de la cooperativa?

Es enorme: espacio físico, librería propia, distribución propia, estar en 120 ferias en Argentina, en 6 ferias internacionales (Lima, La Paz, Guadalajara, Valparaíso, Montevideo y Santiago). Solo es posible yendo todos juntos.


* Paula Brecciaroli nació en Buenos Aires en 1976, es coeditora en Editorial Conejos, integrante de La Coop – Frente Editorial Latinoamericano y psicóloga. Publicó las novelas Otaku, Paisanita Editora (2015) y Brasil, Editorial Conejos (2011). También Te traje bichos para que juegues, Textos Intrusos (2011); Pequeño Ensayo Ilustrado con ilustraciones de Pablo Rivas, Bonny.Clide, Ediciones de Mentira (2009) y Vaca Vaca, edición de autor (2007). Participó de las antologías 9. Antología de cuentos, Textos Intrusos (2013); La mano que mece (antología de editores), Ediciones Outsider (2015) y Pobre Diablo, Pelos de punta (2016). Colaboró para las revistas Lugares, Brando, Maíz, Maten al mensajero, Ensayos y El Planeta Urbano. La editorial de poesía Santos Locos acaba de publicar su libro La fragilidad de un golpe.

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