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"Carne viva", Vera Giaconi


El género Gótico Sureño se caracteriza por, entre otras cosas, trasladar el terror al centro de la vida cotidiana, dejando de lado los castillos, casas embrujadas y las catacumbas. Este género, practicado por Carson McCullers, Flannery O’Connor, Truman Capote, y otros, pone el foco en la mundanidad como elemento perturbador. Son mujeres que, insatisfechas con el rol que les ha tocado e inconformes con las expectativas de otros puestas sobre ellas, se rebelan contra el orden establecido y es desde sus casas, en especial sus cocinas, que intentan dar un giro radical.

Teniendo en cuenta estos aspectos, es inevitable pensar en autoras argentinas, como Samanta Schweblin, Sara Gallardo y Vera Giaconi. En La respiración cavernaria (Siete casas vacías), Schweblin utiliza la casa de la protagonista como escenario para desarrollar conflictos que no siempre son evidentes, pero sí, latentes. Sin embargo, Vera Giaconi da un paso más cuando sitúa el problema dentro de sus personajes y decide no referirse a él en toda la narración. En Carne viva, editado por Eterna Cadencia (@eternacadencia), ya no se trata de la canilla que pierde, o la obsesión por ordenar cajas, sino de la imposibilidad que tienen los personajes de reconciliarse con su naturaleza. El terror está adentro, pero no es identificable. Una de las estrategias más interesantes que utiliza la escritora es poner tanto al lector como al narrador en el mismo nivel, convirtiendo a ambos en simples espectadores de lo que ocurre, sin ninguno tener más información que el otro.


“La diferencia era que después de cierto tiempo, Teo llegaba a cansarse de las dudas, de la incertidumbre, de la angustia, del vacío, pero Ema no, ella quería quedarse ahí, y con cada una de esas estrategias había conseguido silenciarlos a todos, sacárselos de encima para seguir pensando” (página 84).

Estructurada en dos partes de cuatro y tres cuentos cada una, Carne viva es el relato detallado de mujeres con conflictos reales atormentadas por las relaciones con sus hermanas, sus padres, sus parejas y con ellas mismas. La narración es transparente, directa y auto suficiente: las verdaderas intenciones están omitidas y de ahí nace el conflicto. “Cuando los sentimientos pasan a la conciencia, la frase ya los delató y otra frase viene a consumirlos”, dice Marcelo Cohen en la contratapa.

The Southern Gothic is characterized for, among other things, moving terror into the everyday life, leaving castles, haunted houses and catacombs behind. This genre, exercised by Carson McCullers, Flannery O’Connor, Truman Capote and many others, focuses on mundanity as a perturbing element. It deals with women who, dissatisfied with the role they hay been assigned and disconfirmed with the expectations others had put upon them, rebel against the preestablished order and it is from their houses, specially the kitchens, that they attempt to take a 180 – degree turn.

Taking into consideration these aspects, it is inevitable to think about Argentine authors such as Samanta Schweblin, Sara Gallardo and Vera Giaconi. In The Cavernous Breathing (Seven Empty Houses), Schweblin uses the house of the protagonist as a the setting to develop latent conflicts. However, Vera Giaconi takes a step forward when she places the conflict within her characters and decides to make no reference about them in the whole narration. In Carne viva (Raw Skin), edited by Eterna Cadencia, it is not about a broken faucet or the obsession to to put boxes into the correct place, but the impossibility characters find to reconcile with their own nature. Terror is inside but it is difficult to identify.  One of the most interesting strategies the writer uses is to put both, the narrator and the reader, at the same level, transforming them into mere spectators, none having more information than the other.


The difference was that after some time, Teo grew tired of doubts, incertitude, anguish, vacuity, but not Ema, she wanted to stay there, and with all those strategies she had managed to silence them all, freeing herself from them all to continue thinking.” (page 84)

Divided into two different parts of four and tree stories each, Carne viva is a detailed account of women with real conflicts, troubled by the relationship with their sisters, parents, couples and themselves. The narrative is transparent, straightforward, and self- sufficient: true intentions are omitted, and conflict comes as a consequence of it. “When feelings move onto conscience, the phrase has already betrayed them, and another phrase comes to consume them,” says Marcelo Cohen in the book cover. 

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